Daniel Alarcón
Carlos Dante Figueroa: un hombre forjado en la adversidad
El hombre que pasó de vivir en una casa de lona a tener su propio taller
Carlos Dante Figueroa, conocido por todos como "Pipí", un hombre de 70 años que nació y se crió en un barrio llamado Empalme, un barrio humilde, donde la vida no le ofreció más que dificultades desde muy temprano.
A la edad de seis años, después de que su padre muriera, Carlos se vio obligado a dejar la escuela y salir al mundo laboral junto con su hermano Raúl, con el cual trabajaron y apoyaron a su madre Mercedes en lo que podía, trabajaban cortando. . el pasto con un machete y limpiando casas domésticas para poder comprar un poco de comida que estaban en casi mal estado. La pobreza, el hambre y el frío fueron su pan de cada día, y la casa de lona en la que vivían en un barrio marcado por la violencia y la delincuencia, fueron testigos de su lucha constante por sobrevivir. Pero a pesar de todo esto que pasó en su niñez, Carlos nunca perdió ese espíritu de lucha y superación que lo definiría para el resto de su vida.
En medio de todo esto que pasaba en su vida, Carlos encontró refugio en el fútbol. Jugar a la pelota descalzo en una cancha llena de barro con sus hermanos y amigos era su escape y su manera de sentir que aún era un niño, aunque la vida lo empujaba hacia la madurez demasiado rápido.
La pasión por el fútbol fue heredada por su padre don Figueroa que antes de su muerte, lo llevo a conocer la cancha del club san Martín, lo cual hizo que Carlos se enamorara automáticamente y se convirtiera en un fanático más del club ciruja. Dante siempre estuvo ligado a su amor por San Martín de Tucumán, el club de sus amores que representó sus sueños y su identidad desde pequeño y que de más grande ese mismo fanatismo lo llevó a conocer muchos lugares y canchas del fútbol argentino.
Aunque varias veces terminó desilusionado por los malos resultados del club, siempre recuerda con una sonrisa en su rostro todos los viajes y lugares que conoció, uno de los partidos que más recuerda y que más disfrutó como hincha de San Martín es la goleada por 6 a 1 que San Martín le proporcionó a Boca Juniors en su propia cancha.
A la edad de 16 años pipi se mudó de barrio, en donde aprendió el oficio de reparar televisores y también un poco de carpintería gracias a un tío, esto le sirvió mucho ya que en su tiempo libre Carlos se dedicó a ayudar a su tío a reparar televisores.
También trabajó un tiempo como locutor en distintas fiestas animadas como casamientos o cumpleaños de conocidos que cumplían dieciocho o quince años.
A los dieciocho años recién cumplidos, la vida le puso otra prueba: el servicio militar al principio fue difícil ya que los otros jóvenes le hacían burla por su forma de ser y de hablar, pero fueron esos momentos los que terminaron de templar su carácter. Un joven de barrio, con más coraje que recursos, se forjó allí, en el entrenamiento y la disciplina.
Cuando terminó el servicio militar, se preparó y logró entrar a la policía, una profesión que le brindó estabilidad, pero también sacrificios. Durante esos años de trabajo le tocó estar en operativos muy duros bajo el frío y el calor junto con sus compañeros, en esos años logró formar una familia y pudo conseguir una casa en el barrio san cayetano, tuvo su primera hija ''Yanina'' Fueron unos epocas muy felices al principio sin embargo, su primer matrimonio no fue como lo había soñado, las cosas no salieron bien, y la separación fue inevitable, pero Dios y el destino tenía otros planes para él.
En una mañana de 1978, mientras regresaba al destacamento policial después de un operativo, conoció a una mujer llamada María Luisa, una mujer de un metro setenta, blanca de carácter fuerte que, como un faro en la oscuridad, trajo luz a su vida. Con ella, Carlos descubrió un lado de sí mismo que había permanecido escondido, un lado tierno y amoroso, que quizás solo la presencia de ella pudo desatar, se enamoraron, se casaron y juntos remodelaron la casa de los padres de María que se ubicaba en la avenida ejército del Norte y Ecuador, allí se quedaron viviendo por unos años hasta que tuvieron la posibilidad de comprar una casa en otro barrio.
Pasarón unos años muy lindos viviendo en esa casa junto con los padres de María, pero en el año 1983 la oportunidad de comprar una casa propia donde pudieron vivir ellos dos solos apareció y se terminaron mudando a una hermosa casa en el barrio policial 3, la vida de Carlos era realmente feliz al lado de su esposa.
Pero lamentablemente su vida cambiaría una noche en la cual le llegaría la triste noticia de que su querida madre Mercedes o como él le decía ''pocha'' había fallecido a causa de una enfermedad terminal,la cual la venía persiguiendo durante muchos años,esto Produjo que Carlos sienta un enorme dolor en su corazón que lo llevó a refugiarse en el alcohol y lo dejó varios meses muy triste y sin ánimos.
A los pocos meses de su pérdida, María su esposa quedó embarazada, esto le cambió el ánimo a Carlos quien volvió a ser ese hombre feliz y alegre, es así que el 16 de noviembre del año 1985 nació Gabriela, una niña alegre y divertida que más adelante lo ayudaría y le daría muchas alegrías.
Los años pasaron y Carlos y María tuvieron dos hijas más a las cuales le pusieron: Nadia e Ivana Figueroa, a está última, Carlos le transmitió la pasión por el cuadro ciruja, tal y como su padre lo había hecho con él cuando apenas era un niño.
El amor de familia no se limitó a sus hijas, sino que se extendió a los nietos varones que Gabriela le dio Ignacio y Amadeo ya una nieta que Yanina llamó Guadalupe del valle, quienes se convirtieron en su mayor tesoro desde el día en que nacieron.
Dante se encargó de protegerlos, educarlos y sobre todo acompañarlos y motivarlos con el mismo empeño con el que él había enfrentado los desafíos de su vida.
Tras jubilarse de la policía con un cargo de suboficial, Carlos no se quedó quieto y en lugar de relajarse y disfrutar de la vida, prefirió cumplir el sueño que tenía de niño de abrir su propio taller, en el cual Carlos pudo encontrar en la reparación. . de televisores un nuevo propósito. Su taller, el lugar en el cual trabaja con uno de sus nietos se convirtió en su segundo hogar, un lugar donde, además de trabajar,pudo seguir sintiéndose útil haciendo lo que le gusta.
Hoy en día pipí es un hombre muy querido y respetado por todo el barrio policial, aunque el paso de los años ya ha dejado algunas canas en su cabello y su cuerpo se ha encorvado un poco a causa de su edad tan avanzada, Carlos Dante Figueroa . sigue siendo ese hombre trabajador y feliz que le gusta ayudar a todas las personas que lo rodean.
Carlos Dante Figueroa, más conocido como Pipí, es un hombre que supo transformarse, que aprendió a encontrar la belleza en las pequeñas cosas de la vida, y que sigue viviendo con la misma fuerza y el mismo amor que lo acompañaron en sus días. más difíciles. Y así, con su taller, su familia y su amor por San Martín de Tucumán, continúa viviendo una vida de lucha, pero también de esperanza.
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