Ramiro Reyes

 

“El camino de la esperanza”

 

Una noche del 15 de mayo del 2002, la Clínica Mayo se convirtió en el lugar que dio al nacimiento de un joven David que no sabría lo que la vida le depararía.

En un rincón de la provincia tucumana, donde las calles están pavimentadas con desesperanza, vive un chico con dificultades, pero con grandes sueños.   

Su vida afrontaría diversos desafíos, pero internamente lo acompañaría un pequeño faro de esperanzas. El cual no sería fácil de recorrer por los diversos obstáculos, pero siempre dispuesto a encontrar una luz para guiar su camino.

Desde el comienzo tuvo que lidiar con distintos problemas. Todo comenzó cuando sus abuelos, no estaban de acuerdo con la unión de sus padres, tanto, que entre discusiones y momentos de gran tensión llevaron a un problema en la familia, como la de salir a la calle a buscar un nuevo lugar donde los acogiera.

Un padre con trabajo, pero sin conseguir algo medianamente estable y cómodo para poder establecerse. Entre tantas idas y vueltas, llegando hasta vivir en casa compartida con unos tíos. Lograron encontrar un buen lugar donde poder empezar desde 0.

Un pequeño que tuvo que crecer en una familia humilde, lo cual debería de ser algo muy normal, siempre apegado a sus padres, en un ambiente complicado, tal vez no en el mejor lugar donde vivir, pero por lo menos había un techo que los refugiaba de cualquier cosa.

Su papa con un pequeño trabajo para ayudar, una madre que lucha por un plato de comida en la mesa cada día, y un chico con su fé y ganas de derribar todo lo que se le cruce, ir hacia adelante y con muchas ganas de vivir la vida.

Cada mañana antes de la salida del sol, David se levanta a ayudar a su madre. Luego, se dirige hacia la escuela donde puede encontrar un gran lugar que lo mantiene alejado de la calle, sus maestros ven en el alguien bueno, algo callado y un poco tímido, inteligente pero que la vida lo hizo crecer muy rápido y tal vez, un muchacho que le tocará recorrer muchos caminos, algunos difíciles y otros con enseñanzas de las cuales aprenderá.

A pesar de cada obstáculo y barrera que le pone la vida a su familia y a el, decide no rendirse y seguir adelante pese a cualquier muro que se le cruzara en frente.

En su tiempo libre juega con amigos, hace fútbol, comparte, ríe y sueña a lo grande, con poder ser un gran profesor el día de mañana, su máxima aspiración.

A medida que pasa el tiempo las cosas van tomando forma y dando lugar a una vida más cómoda, sin duda evolucionan las cosas de buena manera. Desde un mejor trabajo para papa, mamá haciendo manualidades y de esa forma, no solo llenando el corazón de la familia, sino ayudando en todo aspecto.

Pero no todo es color de rosas, David ve cosas en su barrio, lo normal por desgracia, donde la violencia y drogadicción son los elementos comunes e importantes que reflejan la cruda realidad del lugar donde mucha gente vive.

Tras meses y años de vivir allí, conoce amigos, los cuales cada uno lucha contra esos desafíos y por sobrevivir en un ambiente hostil.

Si bien las cosas en cuanto a lo personal y cotidiano prosperan, hay otras que no, hasta hay momentos en los cuales no alcanza la plata para ciertas cosas, sus padres se sacrifican por eso, a veces es inevitable, lo importante es que el plato de comida y el amor nunca falten.

El sigue luchando, no se rinde, sueña, sigue estudiando, mantiene muchas aspiraciones, objetivos por cumplir, hacer una carrera y poder ser alguien cuando sea un adulto.

Por eso logra no solo pasar la primaria, ingresa a la secundaria, no era lo que el esperaba ya que al principio le cuesta adaptarse al cambio que significa del nivel inicial al superior, pero afronta el desafío de buena manera, de la mejor forma para poder lograr lo que el aspira.

Los primeros años suele costarle un poco hasta que entra en sintonía, se vuelve un buen alumno y pese a que de vez en cuando tiene un traspié con alguna que otra materia, logra seguir adelante hasta poder pasar de año y poder egresarse.

Cuando todo parecía ir encaminado, llega el año 2020, donde no solo a él, sino toda la familia y el mundo se ve afectada por una pandemia mundial, que no solo los perjudicará en todo aspecto, sino también lo atrasa a nivel académico y más de cara al último año que no puede disfrutar al cien por ciento con sus amigos, compañeros y profesores debido a la propagación del virus, la distancia y hasta el punto de no salir de casa a menos que sea de pura necesidad.

Si bien algunas cosas mejoraron, el padre estaba consolidado en su trabajo al igual que la madre, a David le costaba el último año de secundaria más que nada por la modalidad y el hecho que fuese todo un año de clases de forma virtual y desde casa.

La metodología de estudio era distinta, el mundo era diferente, las cosas en si ya no eran las mismas y se implementaban nuevas cosas en el aspecto cotidiano. Pero lo que nunca se modificó, fueron las ganas de seguir estudiando, aprendiendo y llegar a lograr todo, pero para eso debía de seguir esforzándose y lidiar con ciertas cosas.

Molesto y hasta a veces desilusionado con las materias las cuales no conseguía el resultado esperado, le tomaba un poco más de tiempo que lo habitual desocuparse, pero debía si o si aprobarlas hasta conseguir lo que más quería, egresarse, objetivo que logró pese a que no fue nada fácil.

Solo le queda una cosa más por cumplir, ser profesor, especialmente de Biología, logró descubrir su pasión y no dudó en hacerlo apenas salió de la secundaria y con ayuda de sus padres pudo comenzar ese camino.

Empezando claramente por su primer año el cual supo adaptarse de gran manera, a medida que pasaba el tiempo, no solo se enfocaba en su carrera que estaba iniciando, sino también comenzó a trabajar para poder ayudar a su familia, desde trabajos sencillos, como en kioscos, ferreterías, atender en distintos lugares, todo eso sin descuidar en ningún momento sus estudios.

Mientras en sus ojos veía como las cosas mejoraban, también en ellos, él pudo notar lo cerca que estaba ese sueño, lo que tanto ansiaba por mucho tiempo.

Hoy en día, ese objetivo está mas cerca que nunca, y el lo sabe. Su mirada reflejaba una mezcla de tristeza, valentía y determinación, no quiere ser victima de su propia vida, sino que quiere ser el dueño de su destino.

El no solo es un chico que tuvo una vida complicada, es también un símbolo de resiliencia. Su historia es un recordatorio de que, incluso en los lugares mas oscuros y con dificultades, pueden haber luz y esperanza.

 

 

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