Santiago Olivera
Muchos obstáculos para cumplir la meta
Tomas Gabriel Araoz, una persona que supo levantarse y seguir enfocado en su meta y luchar para conseguirla.
Tomas nació un 31 de marzo del año 2002, “Pela” como solían llamarlo sus amigos en su infancia, se pasaba sus tardes con todos sus amigos en su barrio jugando a distintos juegos como cualquier chico que esta en su infancia, le gustaba sobre todo practicar futbol, un deporte que ama hasta el día de hoy y siempre recuerda sus infinitas tardes con todos sus amigos yendo a una cancha de futbol y jugar hasta que oscurezca.
En cada ocasión que puede, Tomas recuerda y cuenta la linda infancia que tuvo, a pesar de que llegó el primer problema a su vida, la separación de sus padres. Ambos fueron los principales pilares en su vida, ayudaron de una y mil formas a Tomas para que supiera llevar con tranquilidad ese momento duro en su vida.
Tomas comenta que gracias a sus padres supo ser una buena persona hoy en la actualidad, “mis papás supieron darme una buena educación, me enseñaron muy buenos valores y siempre ser agradecido con dios por cada buen momento que me toque atravesar en mi vida” son las palabras que cuenta con orgullo y felicidad al saber que hoy en día esta yendo por un buen camino.
Su mamá fue quien lo apoyó en gran parte de lo que fue su recorrido por el tiempo que estuvo en la secundaria y le mostró lo importante que fue que sea alguien aplicado en sus estudios.
Tomas comenta que a la edad de 6 años vio a su padrastro con el uniforme de la policía y en ese momento se decidió por querer ser policía de grande ya que siempre vio como un ejemplo a su padrastro.
Con el correr del tiempo y al salir de la secundaria, “Pela” no sabia que carrera elegir inicialmente, se sintió perdido y con incertidumbre de no saber cómo sería su futuro. Llego un día a casa y comento a su madre “quiero ser policía” estaba convencido que él quería formar parte de la policía de Tucumán, su madre tenía miedo porque sabía los riesgos que conlleva el hecho de llevar el dia a día el uniforme y la placa de la policía.
A pesar de tener mucho temor y sentirse insegura, su madre le transmitió a Tomas todo su apoyo y cariño para que su hijo cumpla su meta.
Cuando llegó el momento de hablar con su papá lo sintió un poco más aliviado y con mayor seguridad dijo, “Papá quiero entrar en la policía” fueron las palabras que Tomas dijo y su papá se puso muy feliz y le dijo unas palabras que marcarían a tomas, “ Hijo, si vos quieres seguir ese camino es tu decisión, papá siempre va a estar a tu lado y te voy a apoyar siempre en todo lo que quieras elegir” le dio un abrazo y lloro de felicidad porque supo que emprendería un camino duro pero seria un poco menos duro de lo pensado ya que tendría el apoyo más deseado, el apoyo de sus padres sería un pilar fundamental.
Luego de que tuviera un 2020 con muchos cambios y con temores como el de todo chico el que arranca una nueva etapa en su vida, empezó a trabajar su mente para este estar muy enfocado en que cumpliría su meta. Pero nunca se imaginó que sería un camino con demasiados obstáculos.
Tomas empezó su camino y decidió abandonar todas las cosas que quitaban su tiempo y a pesar de que le dolia mucho tener que sacrificar muchas veces las salidas con sus amigos, con su familia, lo mantuvo tranquilo y encontraba un poco de paz el hecho de saber que se estaba sacrificando para poder cumplir una meta, una meta que la sentía con el corazón y que ansiaba llegar al día en que sea nombrado como policía.
De repente empezaron a llegar las noches donde no sabía si llegaría, tenía temor de fracasar en el camino y no llegar a ser lo que tanto deseaba, una noche que se sentía demasiado mal y estaba llorando en su pieza. Fue escuchado por su abuelo y este tuvo un papel importante para que “Pela” no abandonara el camino por el que estaba caminando, “Abuelo, siento miedo, siento mucho miedo de fracasar y terminar decepcionado de mí mismo, decepcionando a mis papas” fueron las palabras con las que empezó a desahogarse y soltar infinidades de cosas que tenía por hablar y las hablaba con el mismo frente a un espejo pero su abuelo lo ayudó y le dijo una frase que levantaría sus ánimos, “Todo el sacrificio del día de hoy va a ser la recompensa de mañana” y le dio un abrazo a su nieto que por momentos sentía que no tenía consuelo y que no podía encontrar una forma para poder tener su mente de manera positiva.
Poco a poco se iba dando cuenta que detrás de él había demasiada gente que confiaba en el, mucha gente que le transmitía su apoyo y que no debía bajar los brazos. Poco a poco retomo fuerzas y arranco sus entrenamientos en gimnasios, saliendo a correr y a ponerse a punto de forma física.
“pela” se estaba convirtiendo en alguien muy enfocado en sus entrenamientos, sacrificando tiempo con sus amigos, con su familia y su pareja, sin darse cuenta ya tenia su rutina diaria armada y la exprimía a más no poder.
Pero la mala suerte terminó tocando su puerta una vez más y en el momento menos impensado, en medio de sus entrenamientos fue convencido por un amigo y terminó yendo a jugar al basquetbol para mejorar su forma física. En medio de un entrenamiento en la semana estuvo practicando parte táctica y en un movimiento impensado se lesionó y no sabía de la gravedad.
Fue llevado al hospital por su papá y tuvo que reconocer que la gravedad era grande, había sufrido una rotura de meniscos y eso lo terminó marginando de sus exámenes para ingresar a la policía.
Tomas sentía una tristeza profunda por dentro, una tristeza enorme que lo iba consumiendo poco a poco y consumía sus energías. Pasaron los días y no sabía como llevar la situación para adelante, días de tristezas y noches agobiantes, noches interminables de dolor y angustia por el momento que le toco vivir, días en los cuales las ganas de querer acostarse y no levantarse más eran las que ganaban.
Pero las cosas empezarían a cambiar poco a poco, llegó el día de su operación y fue infinita, una pesadilla de la cual no veía las horas de despertar pero el apoyo que le brindaron sus familiares, sus amigos, fue lo que le dio fuerzas necesarias para entrar a la operación y comenzar a trabajar en su recuperación.
Los días pasaban y a pesar de saber que tenía bastante gente detrás de él apoyándolo, tenía una incógnita muy grande sobre su futuro y seguia con la pregunta ¿voy a llegar a cumplir mi meta? Sin saber que todas las personas que lo querían no lo iban a dejar que se siga cayendo más y más en un pozo.
Terminado el 2021 ya sin la férula y sin las muletas, se puso firme nuevamente y se propuso a cumplir su meta a toda costa. Comenzó nuevamente a entrenarse pero tomaba precauciones de todo tipo por el miedo a que le pasara nuevamente alguna lesión.
En un abrir y cerrar de ojos llegó el dia de los exámenes, sintió mucha confianza en si mismo y supo pasar cada examen que tenía en medio y le tocaba el ultimo examen y a su parecer el más difícil y al que le sentía temor.
El examen físico, el que sentía que lo veía como una espina por dentro, luego de rendir pasaban los minutos, las horas y se moría de los nervios y cuando llegaron los resultados y vio que aprobó sintió por dentro una felicidad incomparable y sabía que estaba más cerca que nunca de cumplir su sueño.
Poco a poco le fue cayendo el golpe de realidad y vio para atrás en su vida y vio como hace unos meses estaba entrenando en gimnasios, las tardes en la que tuvo que salir a correr y lo sintió como un consuelo. Fue cuando empezó a correr el tiempo y llegó el mes de junio de 2022 y le llegó un papel por las autoridades mayores de la policía en la cual fue comunicado que en una semana estaría presente en el nombramiento de nuevos oficiales de la policía de Tucuman.
La ansiedad lo estuvo consumiendo esa semana que tenía que esperar y sentía como el tiempo corría cada vez más y más lento, pero llegó el tan ansiado día y luego de un acto y de recibir su nombramiento como policía y recibir el abrazo de su madre sintió como se le llenaban los ojos de lágrimas y su corazón explotaba de felicidad. Todo por lo que había luchado y atravesado estaba dando su fruto, recordó las palabras de su abuelo “El esfuerzo de hoy es la recompensa de mañana” todo por lo que peleo y se sacrificó estaba dando fruto y pudo decir que cumplió su meta.
Comenzó a trabajar haciendo las famosas paradas en las esquinas, sentía orgullo de estar parado y cargar su uniforme, ver la placa con su nombre y apellido era un consuelo inmenso.
Una noche miro para atrás y recordó el camino recorrido, sus noches de dolor y angustias ya habían terminado y lo sabía, sabía que nada ni nadie iba a entender su satisfacción cuando terminó su recorrido, veía su placa y se sentía como una venda en su corazón.
Pero lejos de haberse conformado con lo que consiguió se propuso la idea de querer destacar entre todos sus compañeros e ir escalando rangos y así fue como un día se propuso entrar en el grupo GEAM (Grupo especial y apoyo motorizado) y comenzó a realizar los ejercicios y entrenamientos para poder ser parte de un grupo del cual sentía que iba encajar perfecto por su gusto de andar en la motorizada y todo lo que eso conlleva.
Una vez que termino el periodo de adaptación y entrenamiento, cada vez que le tocaba levantarse a las 6 de la mañana y ponerse su uniforme lo hacía con total felicidad y satisfacción de saber que cumplió su sueño. “Miro atrás y trato de verle el lado positivo a todo lo negativo que me toco vivir, la vida me dejo demasiad enseñanzas y supe levantarme en cada ocasión que me caía y estoy feliz de poder ser lo que soy hoy en día” fueron las palabras con las cuales Tomas se emociona cada vez que habla de cómo pudo llegar al puesto en el que está hoy en día.
Una camino de superación rodeado de obstáculos y como no dejo de pelear por cumplir su sueño con esfuerzo, sudor y dedicación.
Comentarios
Publicar un comentario